|
|
Comité de SolidaridadÓscar Romero |
1. Abre mis oídos, Espíritu Santo, para que pueda oír tu mensaje
2. Abre mis ojos, Espíritu Santo, para que pueda ver la belleza de la Creación
1. Abre mi boca, Espíritu Santo, para que pueda dar testimonio de tu gloria
2. Abre mi corazón, Espíritu Santo, para que sienta Tu amor.
Señor, ten piedad de nosotros, pues confiamos en Ti. No estés enojado con nosotros. Tú eres nuestro Dios y nosotros somos Tu pueblo, la obra de Tus manos. Alabamos Tu santo Nombre.
Señor, ten piedad, por Tu gran misericordia.
Señor, Tú eres eterno y verdadero. Nosotros, cristianas y cristianos, confirmamos nuestra fe con las mismas palabras; pero reconocemos que nuestros actos no reflejan la unidad en la fe.
Señor, ten piedad, por Tu gran misericordia.
Señor, Tú eres bueno y paciente. Estamos llamados a permanecer en Tu amor; pero debemos reconocer que querríamos este amor sobre todo para nosotros mismos. En nuestro amor no hemos incluido a los humillados y marginados, ni a los desgraciados y abandonados, con lo que hemos aumentado sus sufrimientos.
Señor, ten piedad, por Tu gran misericordia.
Señor todopoderoso, Tú has puesto sobre todo el mundo el símbolo de la alianza entre Ti y la humanidad. Te confesamos que somos egoistas y pensamos primero en nosotros mismos y en nuestra gente, sin pararnos a pensar que todos los hombres son hijos Tuyos.
Señor, ten piedad, por Tu gran misericordia.
1. Os rociaré con un agua pura que os purificará; de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar.
2. Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
1. Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que pongáis por obra mis mandamientos.
2. Habitaréis
en la tierra que di a vuestros padres; vosotros seréis mi pueblo y
yo seré vuestro Dios.
Dejad de mentiros
unos a otros, ya que os despojasteis del hombre que erais antes y de su manera
de obrar y os vestisteis de ese hombre nuevo que por el conocimiento se va
renovando a imagen de su Creador; y aquí no hay mas griego ni judío,
circunciso ni incircunciso, hombre ni mujer, extranjero, bárbaro, esclavo
ni libre: no, lo es todo y para todos Cristo.
En vista de eso, como elegidos de Dios, consagrados y predilectos, vestíos
de ternura entrañable, de agrado, humildad, sencillez, tolerancia; conllevaos
mutuamente y perdonaos cuando uno tenga queja contra otro; el Señor os ha
perdonado, haced vosotros lo mismo. Y, por encima, ceñíos el amor mutuo, que
es el cinturón perfecto. Interiormente, la paz del Mesías tenga la última
palabra; a esta paz os han llamado como miembros de un mismo cuerpo. Sed también
agradecidos. El mensaje del Mesías habite en vosotros en toda su riqueza:
enseñaos y aconsejaos unos a otros lo mejor que sepais; con agradecimiento
cantad a Dios de corazón salmos, himnos y cánticos inspirados; y cualquier
actividad vuestra, de palabra o de obra, hacedla en honor del Señor Jesús,
dando gracias a Dios Padre por medio de él.
El don de Dios es el perdón.
La fuente de la nueva vida en el perdón.
La pena compartida facilita el perdón.
El perdón crece cuando desaparecen la angustia y el temor.
El camino de la misericordia muestra el perdón.
Este camino nos lleva a la conversión.