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Comité de SolidaridadÓscar Romero |
(St 2, 15-17) "Supongamos que un hermano o una hermana no tienen qué ponerse y andan faltos de alimento diario, y que uno de vosotros le dice: "Andad con Dios, calentaos y buen provecho", pero sin darle lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve eso? Pues lo mismo la fe: si no tiene obras, ella sola es un cadáver" .
La palabra
de Dios nos debe cuestionar:
Yo hago un llamamiento para que,
si de veras somos cristianos y venimos a ratificar nuestra fe en la misa del
domingo, sea esa palabra de Dios como espada penetrante y que no nos deje
tranquilos hasta en la división del espíritu y del alma, en
las coyunturas más íntimas del ser, que nos problematice, que
nos cuestione, que no nos deje tranquilos dormir mientras no hagamos algo
por el Reino de Cristo y su evangelio. (14 de octubre de 1979).
La acción de Dios:
Es Dios el que se vale de los hombres
aunque sean paganos, aunque no tengan fe cristiana. Esos hombres son instrumentos
de Dios para salvar, para amar, para dar aliento, para dar esperanza. (25
de marzo de 1979).
La voluntad de Dios:
No atribuyamos a la voluntad de Dios el fruto de nuestra pereza. No hagamos
a Dios culpable de las desigualdades injustas. No hagamos de Dios culpable
del subdesarrollo de los hombres. Dios no quiere eso. (3-sept-1978).
No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros no tengan nada. No puede ser de Dios. De Dios es la voluntad de que todos sus hijos sean felices. (10 de septiembre de 1978).
El compromiso de los cristianos
en América Latina:
En América Latina hay una situación de pecado, hay una injusticia
que se hace casi ambiente y es necesario que los cristianos trabajen por transformar
esta situación de pecado. El cristiano no debe tolerar que el enemigo
de Dios, el pecado, reine en el mundo. El cristiano tiene que trabajar para
que el pecado sea marginado y el Reino de Dios se implante. Luchar por esto
no es comunismo. Luchar por esto no es meterse en política. Es simplemente
el evangelio que reclama al hombre, al cristiano de hoy, más compromiso
con la historia. (16 de julio de 1977).
El proyecto de Dios:
Este es el proyecto de Dios. No se contradice con los proyectos de la tierra.
Si se contradice con los pecados de los proyectos de la tierra. Pero por eso
la Iglesia tiene que predicar el Reino de Dios, para arrancar el pecado de
todos los proyectos de la tierra y para animar la construcción de los
proyectos en la medida del Reino de Dios. (10 de febrero de 1979).
(Lc 10, 25-37)
"En esto se levantó
un jurista y le preguntó para ponerlo a prueba: Maestro, ¿qué
tengo que hacer para heredar la vida eterna?
Él le dijo: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo
es eso que recitas?
El jurista contestó: "Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda
tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo".
Él le dijo: Bien contestado. Haz eso y tendrás vida.
Pero el otro, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: Y ¿quién
es mi prójimo?
Jesús le contestó:
- Un hombre bajaba de Jerusalem a Jericó y lo asaltaron unos bandidos;
lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon dejándolo medio muerto.
Coincidió que bajaba un sacerdote por aquel camino; al verlo, dio un
rodeo y pasó de largo. Lo mismo hizo un clérigo que llegó
a aquel sitio; al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano,
que iba de viaje, llegó a donde estaba el hombre y, al verlo, le dio
lástima; se acercó a él y le vendó las heridas,
echándoles aceite y vino; luego lo montó en su propia cabalgadura,
lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó
dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él,
y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta".
¿Qué te parece? ¿Cuál de los tres se hizo prójimo
del que cayó en manos de los bandidos?
El letrado contestó: El que tuvo compasión de él.
Jesús le dijo: Pues anda, haz tú lo mismo."
| ANUNCIAREMOS TU REINO, SEÑOR, TU REINO, SEÑOR, TU REINO |
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| 1. Reino de paz y justicia, Reino de vida y verdad |
3. Reino que sufre violencia, Reino que no es de este mundo |
| 2. Reino de amor y de gracia, Reino que habita en nosotros |
4. Reino que ya ha comenzado, Reino que no tendrá fin. |