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Comité de SolidaridadÓscar Romero |
Espíritu Santo, ven, ven,
(3 veces)
En el nombre del Señor.
Acompáñame, condúceme,
toda mi vida.
Santifícame, transfórmame, Espíritu Santo, ven.
Resucítame, conviérteme,
todos los días.
Glorifícame, renuévame, Espíritu Santo, ven.
Fortaléceme, consuélame,
en mis pesares.
Resplandéceme, libérame, Espíritu Santo, ven.
Ilumíname, inspírame
cuando decaiga.
Aniquílame, consúmeme, Espíritu Santo, ven.
Mantener siempre atentos los oídos
al grito del dolor de los demás
y escuchar su llamada de socorro
es Solidaridad. (Leónidas Proaño)
A lo largo de la historia, todos los imperios han acompañado su victoria material con un discurso sobre la paz que dé confianza en el sistema y haga invisibles sus contradicciones; si lo consiguen dominan mentes y corazones, obteniendo su victoria formal, más importante que la material. (Agenda Latinoamericana 98, p. 18)
(Isaías 32): La obra de la Justicia será la Paz y los frutos de la Justicia serán tranquilidad y seguridad para siempre.
En África, en Angola, en Malange, la guerra y el hambre están asesinando a tantas personas como murieron en Kosovo, pero nadie se acuerda de nosotros, nadie mueve un dedo para ayudarnos. ¿Será verdad que no es posible hacer algo para salvar a tantos niños?. (Obispo de Malange).
Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis, anduve desnudo y me vestisteis, estuve enfermo y fuisteis a visitarme, estuve en la cárcel y fuisteis a verme. (Mateo 25)
Atrapadas por redes y mafias ilegales, miles de mujeres llegan cada año a los países ricos y acaban, contra su voluntad, dedicándose a la prostitución, ofreciéndose sin contrato para el servicio doméstico o trabajando en empresas explotadoras en un régimen cercano a la esclavitud. Se convierten en mano de obra ilegal y barata y acaban sufriendo extorsiones y amenazas que le impiden denunciar su situación y recuperar su dignidad.
(Colosenses, 3, 9-17): Dejad de mentiros unos a otros, ya que os despojasteis del hombre que erais antes y de su manera de obrar y os vestisteis de ese hombre nuevo que por el conocimiento se va renovando a imagen de su Creador; y aquí no hay mas griego ni judío, circunciso ni incircunciso, hombre ni mujer, extranjero, bárbaro, esclavo ni libre: no, lo es todo y para todos Cristo.
"Me llamo Yamal Zayed, tengo 4 años.
Quiero nadar. Quiero un hogar, una casa,
y una ventana para mirar por ella"Dios está con los perseguidos:
"Dios está siempre del lado del perseguido. Podemos encontrar un caso en que un justo persiga a un justo, y Dios está del lado del perseguido; cuando un malvado persigue a un justo, Dios está del lado del perseguido; cuando un malvado persigue a un malvado, Dios está del lado del perseguido, e incluso cuando un justo persigue a un malvado, Dios está del lado de quien es perseguido." (De un comentario rabínico a la Biblia.)
Reflexiones de Oscar Romero sobre La voluntad de Dios:
No atribuyamos a la voluntad de Dios el fruto de nuestra pereza. No hagamos a Dios culpable de las desigualdades injustas. No hagamos de Dios culpable del subdesarrollo de los hombres. Dios no quiere eso. (3-sept-1978).
No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros no tengan nada. No puede ser de Dios. De Dios es la voluntad de que todos sus hijos sean felices. (10 de septiembre de 1978).
Bendigamos al
señor, Dios de toda la creación
por habernos revelado su amor.
Su bondad y su perdón y su gran fidelidad
por los siglos de los siglos durarán.
EL ESPÍRITU
DE DIOS HOY ESTÁ SOBRE MÍ,
EL ES QUIEN ME HA UNGIDO A PROCLAMAR
LA BUENA NUEVA A LOS MÁS POBRES
LA GRACIA DE SU SALVACIÓN
Enviados con
poder y en el nombre de Jesús,
a sanar a los enfermos del dolor,
a los ciegos dar visión, a los pobres la verdad
y a los presos u oprimidos libertad.
Con la fuerza
de su amor y de su resurrección
anunciamos: llega ya la salvación.
Que ni el miedo ni el dolor, ni la duda o la opresión,
borrarán la paz de nuestro corazón.
(Romanos, 8, 22-30): Sabemos
bien que hasta el presente la humanidad entera sigue lanzando un gemido universal
con los dolores de su parto. Más aún: incluso nosotros, que
poseemos el Espíritu como primicia, gemimos en lo íntimo a la
espera de la plena condición de hijos, del rescate de nuestro ser,
pues con esa esperanza nos salvaron. Ahora bien, esperanza de lo que se ve
ya no es esperanza; ¿quién espera lo que ya ve? En cambio, si
esperamos algo que no vemos, necesitamos constancia para aguardar.
Pero, además, precisamente el Espíritu acude en auxilio de nuestra
debilidad: nosotros no sabemos a ciencia cierta lo que debemos pedir, pero
el Espíritu en persona intercede por nosotros con gemidos sin palabras;
y aquel que escruta el corazón conoce la intención del Espíritu,
porque éste intercede por los consagrados como Dios quiere.
Sabemos también que, con los que aman a Dios, con los que él
ha llamado siguiendo su propósito, él coopera en todo para su
bien. Porque Dios los eligió primero, destinándolos desde entonces
a que reprodujeran los rasgos de su Hijo, de modo que éste fuera el
mayor de una multitud de hermanos; y a esos que había destinado, los
llamó; a esos que llamó los rehabilitó, y a esos que
rehabilitó les comunicó su gloria.
(Lucas, 4, 14-21): Con la fuerza del Espíritu,
Jesús volvió a Galilea, y su fama se extendió por toda
la comarca. Enseñaba en aquellas sinagogas y todos se hacían lenguas
de él.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como
era su costumbre los sábados, y se puso en pie para tener la lectura.
Le entregaron el volumen del profeta Isaías y, desenrollándolo,
encontró el pasaje donde está escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque él me ha ungido
para que dé la buena noticia a los pobres.
Me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos
y la vista a los ciegos,
para poner en libertad a los oprimidos,
para proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió y se sentó. Toda
la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él empezó
a hablarles:
- Hoy, en vuestra presencia, se ha cumplido este pasaje.
A: Te damos gracias, Padre
Nuestro,
por la presencia de tu Espíritu entre nosotros.
Reconocemos que su presencia impulsa nuestro camino;
que él nos hace crecer como hombres libres y con esperanza;
y las comunidades crecen en mayor autenticidad y fidelidad a tu Hijo Jesús.
B: Él ha rejuvenecido
a la iglesia en cada momento de la historia.
Él nos da un corazón nuevo, unos ojos limpios, unos oídos
abiertos,
unas manos capaces de estrechar a otras manos
y unos pies para hacer nuestro camino
desde la libertad, la entrega, el servicio, la pobreza, la fraternidad.
A: Padre bueno, nosotros
queremos seguir a tu Hijo Jesús;
pero no es fácil ser hombres nuevos y edificar una tierra nueva.
Nos cuesta, muchas veces, dejarnos llevar por tu Espíritu.
B: Por eso, en esta pan
y en este vino, como tu Hijo Jesús,
nosotros también queremos poner toda nuestra vida,
deseos, esperanzas, luchas por conseguir una tierra
y una humanidad nuevas.
Todos: Envía tu Espíritu
y transforma estas ofrendas
en el cuerpo y la sangre de tu Hijo,
para que así sean comida y bebida de fraternidad y liberación.
Animador: Nosotros nos adherimos
al proyecto
que tu Hijo Jesús nos ofrece.
Por eso hacemos memoria de la Cena en la que Él,
reunido con sus amigos, tomó Pan...
A: Te pedimos, Padre, que
tu presencia anide en nuestro corazón
para que trabajemos por esa Tierra nueva que tu Hijo nos enseñó
a construir.
Envíanos tu Espíritu
Para hacer posible este maravilloso sueño tuyo y nuestro.
B: Recordamos a todos los
hombres que a lo largo de la historia
han entregado su vida a esta utopía
y deseamos que llegue el día en que estemos todos en tu Reino,
Reino de la fraternidad y la paz, de la ternura y la justicia,
De la libertad y la felicidad para las que hemos sido creados.
Todos: A ti, Padre,
con el Espíritu del resucitado,
te brindamos el pan y el vino de tu Hijo Jesús,
levantamos esta copa como brindis
por la liberación de todos los hombres, para honra y gloria tuyas.
Padre nuestro que estás
en la tierra
desvelado por nuestros desvelos,
[hoy tu nombre nos sabe a justicia
nos sabe a esperanza y a gloria tu Reino] (bis)
Padre nuestro que estás
en la calle
entre el tráfico, el ruido y los nervios
[que se cumpla, Señor, tu palabra
lo mismo en la tierra que arriba en el cielo] (bis)
Padre nuestro, Padre nuestro
no eres un Dios que se queda,
alegremente en el cielo.
tu alientas a los que luchan
para que llegue tu reino
Padre nuestro que sudas a diario
en la piel del que arranca el sustento
[que a ninguno nos falte el trabajo
que el pan es más pan cuando ha habido esfuerzo] (bis)
Padre nuestro que no guardas nunca
contra nadie venganza o desprecio
[que te olvidas de ofensas y agravios
y pides que todos también perdonemos] (bis)
DANOS UN CORAZÓN GRANDE PARA AMAR
DANOS UN CORAZÓN FUERTE PARA LUCHAR
Hombres nuevos creadores de la historia
constructores de nueva humanidad.
Hombres nuevos que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.
Hombres nuevos luchando en esperanza
caminantes sedientos de verdad.
Hombres nuevos sin frenos ni cadenas
hombres libres que exigen libertad.
Hombres nuevos amando sin fronteras
por encima de razas y lugar.
Hombres nuevos al lado de los pobres
compartiendo con ellos techo y pan.
Mirad al suelo, corred la voz
de que en los hombres está el Señor,
No hagáis castillos para soñar,
pues cada día tiene su afán.
Marchó el señor dejando
como encargo
cambiar el mundo en todos sus cimientos;
algún día vendrá y pedirá cuentas,
pagará a cada cual según su esfuerzo.
Querrá el Señor razón clara y concreta
del mal y hasta del bien que no hemos hecho;
el Señor será justo en su sentencia.
Hoy no se puede estar mirando al cielo (bis)
Está la libertad encarcelada,
los bienes en poder de pocos dueños.
Es el hambre la espiga que más crece,
la mentira nos corre por el cuerpo.
Quebraron la garganta del que hablaba
gritando la verdad a los mil vientos;
por maestro se puso al mentiroso:
Hoy no se puede estar mirando al cielo (bis)
Cristianos que habitáis
el siglo XX
dejad ya de esconderos entre rezos.
Hablad menos de Dios mostradlo en obras.
Son las obras medidas de lo cierto.
Dejad en vuestras casas las palabras,
hablad con el lenguaje de los hechos;
hoy los golpes de pecho no convencen:
Hoy no se puede estar mirando al
cielo (bis)