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Comité de SolidaridadÓscar Romero |
ID Y ENSEÑAD
Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar,
sois levadura, sois grano de sal,
antorcha que debe alumbrar.Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois la espiga que empieza a granar,
sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.Id amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida
de la paz y el perdón,
Sed amigos, los testigos
de mi resurrección.
Id llevando mi presencia,
con vosotros estoy
¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel:
"Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa"?
¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído?
El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe.
No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia.
Él da fuerzas al cansado, acreciente el vigor del inválido;
Se cansan los muchachos, se fatigan,
Los jóvenes tropiezan y vacilan;
Pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas,
Echan alas como águilas,
Corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.
Dijo Jesús:
Así es el reinado de Dios, como cuando un hombre siembra la simiente en la tierra; él duerme de noche y se levanta por la mañana y la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando la cosecha está a punto, mete enseguida la hoz, porque ha llegado la siega.
Dijo también:
¿Con qué podríamos comparar el reinado de Dios? ¿qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza; cuando se siembra en la tierra es la más pequeña de las semillas, pero, una vez sembrada, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden anidar a su sombra.
Con muchas parábolas del mismo estilo les estuvo exponiendo el mensaje, acomodándose a su entender. No les habló mas que en parábolas, pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.
A: Te damos gracias, Señor,
y te bendecimos,
porque con la de tu Hijo Jesús ha empezado a llegar tu Reino.
Por mediación suya has suscitado un movimiento misterioso
de germinación, de gestación y de crecimiento.
B: Jesús es la verdadera
semilla del Reino,
que, hundiéndose en la tierra profunda,
va pujando, abriendo caminos de luz y de vida.
A: Mirando a nuestro alrededor,
Podemos percibir un movimiento que todavía parece tenue y débil,
Pero que nos hace presentir la crecida de una marea irresistible.
B: Te damos gracias, Padre,
porque en Jesús nos revelas la gran paradoja de la fe:
sólo lo exiguo y pequeño tiene posibilidades de comulgar
con la dinámica de tu Reino;
no, en cambio, lo que ha dominado, lo que ha triunfado.
A: Tus acciones admirables
las realizas,
no a través de Goliat, sino de David.
El milagro del banquete que nos prometes
no se prepara mediante la abundancia,
sino por la modestia de los dos panes y los cinco peces.
B: A pesar de todo, creemos
en la fuerza de tu futuro
y confesamos nuestra fe en el porvenir de la promesa.
Por eso, junto a todo el coro de creyentes, cantamos un himno a tu gloria:
Santo, Santo,...
A: Santo eres en verdad,
Señor, porque nos muestras los gérmenes
de lo que será algún día la tierra prometida;
no en aquello que goza del favor de los poderosos,
ni de los honores de la institución o la ley,
sino en lo que padece contradicción y burla,
considerado por los más como cosa de locos.
B: Así sucedió
con tu Hijo en su vida terrena,
que hubo de padecer afrentas y quebranto, por ser fiel a la esperanza mesiánica.
Ni entonces había llegado aún el tiempo de la recolección,
de la siega,
ni ahora ha llegado todavía.
A: Nuestro ahora pertenece
al tiempo
de la roturación y la siembra, de la penosa germinación,
porque ahora vivimos aún bajo el signo de la cruz.
B: Por eso hacemos memoria
de la pasión de tu Hijo, de su crucifixión y muerte.
Y este memorial es el viático que nos reconforta,
mientras prosigue nuestro caminar de peregrinos.
T: Te rogamos, pues, Padre,
que envíes tu Espíritu sobre este pan y este vino,
de manera que sean para nosotros
cuerpo y sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Animador: El cual, la víspera de su pasión...
T: Padre, que sea Jesús el que dé claridad a nuestros ojos
y alumbre nuestros corazones, para superar las apariencias de lo superficial
y penetrar hasta las raíces de lo que tiene futuro y garantía de eternidad.A ti, Padre, la gloria y el honor, por los siglos de los siglos. Amén.
T.: Padre nuestro, que estás en el cielo.
L1: Pero cremos firmemente que también estás aquí, encarnado en la historia, en nuestra realidad concreta. Padre de todas las personas, en especial de las marginadas, de las que están al margen de la vida, que pasan hambre, sufren violencia, desprecio, ignorancia.
T.: Santificado sea tu Nombre.
L2: Ayúdanos a restaurar la santidad de tu nombre de Padre con nuestro compromiso de hermanos. A sabernos dentro de la familia de los pobres y marginados. A sentir el gozo de llamarte PADRE NUESTRO.
T.: Venga a nosotros tu Reino.
L3: Te lo pedimos con fuerza: venga ya tu Reino. Tu Reino de Amor, de Libertad, de Justicia, de Paz. Te lo pedimos con la fe de sentirnos hermanos en una comunidad de hermanos, y con el sabor amargo de comprobar que no vivimos el compartir y repartir en una familia de iguales.
T.: Hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo.
L4: Te pedimos que nos mantengas en la brecha, que no claudiquemos por miedo o por cansancio. Ayúdanos a caminar humildemente junto a tu pueblo desposeído, a sentir juntos los desprecios y sufrimientos, a experimentar en carne propia tanto dolor y tanta vergüenza y a trabajar juntos por la liberación.
T.: Danos hoy nuestro pan de cada día.
L5: Somos una turba de insatisfechos, de pobres, ignorantes, marginados. Danos el pan y el vino de tu Evangelio. No nos dejes acaparar riquezas y empújanos a compartir lo que somos y tenemos.
T.: Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
L6: Perdonas las formas y las maneras de acercarnos al mundo de la marginación. Perdona nuestras soluciones e imposiciones, el no saber respetar ritmos y vivencias de las personas, querer ser protagonistas sin tener en cuenta los miedos y las inseguridades de los demás.
T.: No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
L7: No dejes que claudiquemos por miedo al fracaso. No nos dejes caer en la tentación de perder la ilusión por la utopía, ni poner la seguridad en las estadísticas. Líbranos del mal de la falta de esperanza y de sentirnos seguros por la riqueza y posición social. Danos el gozo de la fe y el gozo de sentirnos comunidad trabajando con los marginados.
T.: Así sea.
DANOS UN CORAZON GRANDE PARA AMAR
DANOS UN CORAZON FUERTE PARA LUCHAR
Hombres nuevos creadores de la
historia
constructores de nueva humanidad.
Hombres nuevos que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.
Hombres nuevos luchando en esperanza
caminantes sedientos de verdad.
Hombres nuevos sin frenos ni cadenas
hombres libres que exigen libertad.
Hombres nuevos amando sin fronteras
por encima de razas y lugar.
Hombres nuevos al lado de los pobres
compartiendo con ellos techo y pan.
Nos damos la paz...