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Comité de SolidaridadÓscar Romero |
Canción:
Ven, o ven Espíritu Santo con tu fuerza
Que nos une y da vida
1. Como el fuego que se extiende y alumbra la oscuridad
así nos acoja tu Espíritu para reformar nuestro mundo.
2. Ven, llena nuestros corazones. Tus dones otórganos.
Despiértanos de nuestra indolencia y renueva la vida.
3. Otórganos algo de tu amor, que confía y perdona.
Todos hablan una sola lengua cuando un ser ama a otro.
Ven, Espíritu de la Verdad y cura nuestras almas
Ven, Espíritu
de la Verdad y cura nuestras almas
Todos: Gracias te sean dadas, oh Señor, por tu Espíritu Santo, que nos consuela y acompaña
Procedo del sur del Líbano y tengo nueve años. En el mes de junio del año pasado tuvieron que amputarme ambas piernas, pues jugando con mis amigas por los campos pisé una mina. Los militares israelíes dejaron más de 139 000 minas después de haber ocupado durante 22 años nuestro país. Los expertos dicen que la limpieza de estas minas durará más de treinta años. Quise volver a jugar fuera con mis amigas, porque ahora éramos libres. Pero ahora ya no lo puedo hacer y mis amigas lo tienen prohibido. Oh Señor, ayúdanos y llénanos con tu Espíritu, para que los niños puedan volver a ser niños y a gozar de un futuro con salud.
En 1975, unas milicias armadas
secuestraron a mi hijo cuando volvía a casa desde la Universidad.
Jamás fue hallado. Aún ahora, 28 años después,
sigo rezando, para que un día abra la puerta y mi hijo esté
ante mí y me sonría.
Oh Señor, lléname con tu Espíritu y ayuda a todas las
madres libanesas que sufren lo mismo que yo, para que acepten la terrible
realidad de esta vida y tengan confianza en ti.
Soy palestina, y desde mi nacimiento
vivo en un campo de refugiados en el Líbano. Mis padres hubieron
de abandonar Palestina en 1948 y buscaron protección en este amable
país. Estoy muy agradecida a la gente del Líbano por su disponibilidad
a acogernos, pero desde hace más de cincuenta años pedimos
regresar a nuestra patria. Ya estamos esperando desde hace mucho tiempo.
Parece que el mundo nos ha olvidado.
Oh Señor, llena a los responsables políticos de todo el mundo
con tu Espíritu Santo. Dales tu sabiduría para que se aperciban
de la situación real, luchen por la paz y la justicia, en esta parte
del mundo y donde sea necesario.
Señor Jesucristo, tú pasaste con tus discípulos por nuestro país. Estuviste en Sidón y en Tiro y acompañaste a tu madre María a Caná. Allí vió lo que tú hacías y te comprendió; desde entonces, todas las generaciones alaban a María como una bendita entre las mujeres. Ella no abandonó a los discípulos; estaba con ellos cuando recibieron la nueva de que habías resucitado y como ellos ha merecido la gracia del Espíritu Santo. Otórganos la fuerza para vencer todas las dificultades de la vida. Ayúdanos a ser madres fieles y personas alertas, que dan todo el valor a la santidad, a la fe y a la unión de la familia.
Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley
Todos: Renueva en nosotros, oh Señor, el Espíritu que nos guía y nos hace capaces de fortalecer el corazón de las personas sin esperanza que anhelan tu consuelo. Así, sentirán que necesitan tu ayuda y el agua viva que tú les otorgas; pues quien beba de esta agua jamás volverá a tener sed.